Shawn Achor y Michelle Gielan dicen que nuestro cerebro está configurado para el contagio emocional; que “las emociones se propagan mediante las neuronas espejo, una red neuronal inalámbrica que nos permite empatizar con otras personas y comprender lo que sienten. Cuando ves que alguien bosteza, las neuronas espejo son capaces de activarse y replicar ese bostezo… Pero no solo se propagan las sonrisas y los bostezos; también podemos captar la negatividad, el estrés y la incertidumbre, como si fuéramos fumadores pasivos”. En definitiva, la negatividad, el estrés, etc., se contagian. La indiferencia permanente de múltiples sectores de la sociedad ante los problemas del prójimo parece que se ha contagiado notablemente.

La solidaridad es una valiosa virtud humana, incompatible con la indiferencia. La solidaridad es nobleza; la indiferencia puede llegar a ser perversa. La solidaridad debe conducirnos a prestar nuestro contingente para ayudar a los más necesitados. Esto no se traduce necesariamente en dinero, pero sí debe traducirse en algo concreto. Algunos ejemplos: muchos utilizamos los servicios de las empresas que transportan bienes de consumo a través de motocicletas: nos llegan comestibles, medicinas, etc. Los señores de las motos trabajan en toda circunstancia: bajo el sol, bajo la lluvia, en medio del frío, pero típicamente no son afiliados al IESS; si tienen un accidente, salvo excepciones, el problema es de ellos, tienen que arreglárselas, reparar su moto, costear sus medicinas, etc. Urge que la Asamblea Nacional cobije a esos trabajadores. Creo que hay algún proyecto, al cual hay que darle prioridad.

Los terribles tropiezos que vive el sistema de salud pública deben convocar a los especialistas de diversas profesiones relacionadas con tal sistema para que hagan propuestas concretas para superar la debacle. La falta de recursos que ha mencionado la vicepresidenta es una noticia que impacta, pero debe precisarse cuáles son las áreas con carencias y qué medidas se están tomando. Donde no puede haber déficit de dinero es en el rubro de adquisición de medicamentos e insumos médicos. El Gobierno debe ser receptivo con los análisis de los especialistas no políticos. Me parece que cometió un error sustancial al centralizar las compras de medicamentos de manera súbita; debió haber una transición. Condición necesaria para superar la crisis es nombrar a personas con experiencia exitosa y probidad, escuchar a quienes no están en el círculo gubernamental. El presidente debe replicar nombramientos exitosos, como el de Enrique Herrería.

Como la gran mayoría de los ecuatorianos, deseo el éxito de esta Administración; pero el éxito no es solo un ideal: es el resultado de un conjunto de factores, como la autocrítica, la autoevaluación, el seguimiento milimétrico de las decisiones presidenciales, etc.

La crisis judicial es otro capítulo. Las deudas aquí son muy grandes: empecemos con la realización de concursos decentes, con el nombramiento de asesores honrados y con el cumplimiento absoluto de la independencia interna. ¡Un feliz año a todos! (O)