Hay noticias que motivan y sí, las generan ecuatorianos que a través de sus logros en el exterior se convierten en embajadores del país, pero también en el recuerdo viviente de que si hubiera mayor impulso el Ecuador podría ser más reconocido.
La gastronomía destaca, sin embargo, internacionalmente queda mucho por hacer, más allá de celebrar y felicitar la estrella Michelin obtenida esta semana por el equipo del restaurante español Simpar del que es parte esencial la pastelera ecuatoriana Claudia Merchán.
No es la primera vez que ella gana el reconocimiento, ya lo hizo en 2021 con el equipo de cocina del establecimiento compostelano Auga e Sal por la propuesta desarrollada junto al chef español Axel Smyth. Con él repite la hazaña esta cuencana que trabaja en Europa.
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En 2018, en cambio, el restaurante Ikaro, de Logroño, fue premiado con la estrella Michelin que se entregó a la también morlaca Carolina Sánchez y su socio y esposo Iñaki Muru. La chef tiene la consigna de llevar la gastronomía local a los mejores restaurantes del mundo. Así lo pregona.
En febrero de 2024 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) - Turismo nombró a la chef quiteña Alejandra Espinoza Embajadora Especial para el Turismo Gastronómico.
Y el certamen The World’s 50 Best 2023 designó a la ecuatoriana Pía Salazar como la mejor chef pastelera del mundo.
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Abundan motivos para destacar en la gastronomía. El Ministerio de Turismo ha dado impulso al sector durante ferias internacionales en los últimos años, pero no basta. Hay que aprender de países vecinos que se han posicionado internacionalmente y en paralelo a la difusión, capacitar y respaldar a quienes prestan servicio de alimentos para lograr reconocimiento a nivel mundial.
La gastronomía ecuatoriana brilla por sus sabores, hay que ponerla en el panorama internacional. El reconocimiento de chefs nacionales en el exterior es más que evidencia de que hay talento y sazón en el país. Solo falta sumar más esfuerzo. (O)