La pandemia ha logrado impactar en casi todos los aspectos de la vida, y uno de ellos es el académico. Los exámenes en línea en 2020 fueron aceptados como inevitables por la comunidad educativa, pero en 2021, ser digital ya no es una medida de emergencia, sino un símbolo de la nueva realidad.

Para algunos, los exámenes vía internet pueden ser beneficiosos en diferentes formas. Por ejemplo, tomar el examen desde casa aminora los niveles de estrés. También parecen ser la única solución práctica, dado el panorama actual. En universidades con alumnado internacional, una ventana de 24 horas para completar el examen facilitó las cosas para estudiantes en diferentes zonas horarias.

Pero como lo expresaron los propios alumnos en Palatinate, el periódico estudiantil de la Universidad de Durham, hay que considerar también las muchas fallas asociadas con las pruebas en línea: ¿pueden ser tan genuinos como los presenciales? ¿Pueden estar protegidos de las trampas?

“La integridad de estas pruebas tiene que cuestionarse, especialmente cuando se está llegando a los años finales de la carrera. Uno puede sentirse descorazonado por el hecho de que aunque haga su examen con honestidad, otros copiarán y tendrán mejores calificaciones”, escribió Morgan Jack, enrolado en la universidad británica Durham y residente de Hong Kong.

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Desmontando la evaluación tradicional: el proceso no es igual para todos

¿Cómo ha sido la experiencia de evaluar a través de las herramientas digitales en Ecuador? “En este último año académico hemos vivido una situación extraordinaria, nos hemos visto forzados a aplicar estrategias que nos permitieran continuar con los eventos de enseñanza-aprendizaje de forma remota; hemos contado con procesos de capacitación para el uso de las tecnologías, no solo para las sesiones sincrónicas y asincrónicas que remplazaron la presencialidad, sino también sobre formatos de evaluación a través de la plataforma Moodle: cuestionarios, tareas, mapas mentales, foros…”, detalla Mónica Franco Pombo, vicerrectora de Vinculación de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil y docente universitaria durante más de 30 años.

Las percepciones de los docentes, al evaluar en línea, suelen ser diferentes, añade, según la naturaleza de cada carrera. “En la que yo trabajo (educación) no tenemos complicaciones con los nuevos formatos, más bien se los impulsa y modela; pero no ocurre igual con otro tipo de carreras”.

En condiciones normales, la evaluación del aprendizaje es un tema sensible que requiere reflexión, considera el rector de la Universidad San Francisco de Quito, Diego Quiroga. Ya antes de la pandemia, esta institución se cuestionaba sobre las mejores formas de medir el progreso y aprendizaje de los estudiantes. “En este periodo de pandemia, la educación virtual ha tenido un papel fundamental para garantizar la continuidad académica. La metodología que hemos estado utilizando es Blended Flexible Learning, diseñada exclusivamente en la USFQ, que combina el contacto profesor-alumno de manera sincrónica con experiencias académicas asincrónicas”.

Así, dice Quiroga, se ha entrenado a los profesores en distintas herramientas además del examen tradicional: como casos de grupo, aprendizaje basado en proyectos, simulaciones, gamificación. “La innovación en nuestro sistema de enseñanza es una colaboración entre la tecnología y la formación y entrenamiento permanente de nuestro cuerpo docente”.

Ha sido una experiencia de aprendizaje, crecimiento y mejora continua, dice la doctora Nadia Rodríguez, rectora de la Universidad Internacional SEK (Uisek). "Si bien es cierto ya manejábamos varios de nuestros procesos mediante herramientas digitales, trasportarnos de la noche a la mañana a un sistema casi 100% digital fue un reto". Uno de los beneficios es que ahora pueden evaluar el trabajo de los estudiantes junto con el de los docentes. El trabajo de los docentes es clave, y la responsabilidad de los estudiantes ha aumentado. Los medios digitales, indica la rectora, facilitan verificar si los alumnos están haciendo uso de todos los recursos de los que disponen.

Encuestas y capacitación: escuchar la voz del profesor y el alumno

En otras universidades, tanto la evaluación como el desarrollo se califican como gratificantes. En la Universidad Ecotec, la Dirección Docente Metodológica se encargó de planificar, diseñar y reestructurar las guías de aplicación e inducciones a la planta docente para usar las herramientas digitales. “Aunque se lo vivió en etapas necesariamente aceleradas, fueron fructíferas y nos demostraron una vez más la fortaleza del equipo de trabajo”, expresan Silvia Aguirre, contralora académica, y Yadira Armas, encargada en evaluación y capacitación académica.

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En el caso de USFQ, el COE ha permitido que sea parte del programa de retorno progresivo presencial, ”pero solamente para las actividades académicas de indispensable presencialidad”. El rector Quiroga expresa que el resto se mantendrá de manera virtual. ”Aprender, adaptarnos e innovar durante este duro periodo de pandemia es un reto para todos”.

A estas alturas, la mayoría de los procesos están definidos y claros, con protocolos de evaluación, rúbricas y retroalimentación, asegura la rectora de Uisek, "pero se siguen estableciendo mejoras en los procesos para obtener mayor eficiencia y eficacia en los resultados de aprendizaje. Por ejemplo, en exámenes en línea y evaluaciones internas de docentes y administrativos".

Con la retroalimentación de 2020, el nuevo año académico no puede ya improvisar. Aguirre y Armas explican que un mecanismo fue encuestar a estudiantes y profesores al inicio y fin de los periodos académicos para ajustar los métodos de evaluación. Ecotec también ha desarrollado, para un futuro propicio, un plan piloto de retorno voluntario.

“La evaluación de los aprendizajes en la modalidad remota o en línea ha sido la oportunidad para aplicar nuevas y diversas formas de evaluación que incluyen competencias digitales y comunicativas de estudiantes y profesores; evaluaciones con instrumentos diseñados desde una perspectiva más concreta de medición de resultados y que en la mayoría de los casos estimulan el análisis, la síntesis, la comparación, la reflexión…”.

Ha sido un proceso de aceptaciones y rechazos, indica Mónica Franco, pero con todo eso ha existido un enriquecimiento de la educación. En su opinión, esta se ha vuelto más dinámica, completa, interactiva y estimulante.

“Lo que tratamos de hacer en la UCSG es escuchar las opiniones de docentes y estudiantes, para afianzar las competencias de los educadores, a fin de que profundicen en una estrategia de evaluación formativa, impulsada desde hace muchos años por nuestro Vicerrectorado Académico”, dice Franco. “Las acciones de capacitación y actualización docente que se promueven desde el Centro de Innovación y Desarrollo Docente son permanentes”.

Oportunidades para una evaluación transparente y exitosa

La transparencia se da a través de la correcta comunicación, puntualiza la rectora Rodríguez, "lo cual es clave en nuestro modelo personalizado de aprendizaje. Adicionalmente, se entrega a los estudiantes los métodos de evaluación desde el inicio del semestre, y a lo largo del curso se realizan y socializan las rúbricas, y ellos en todo momento saben cómo y sobre qué van a ser evaluados, dejando menos espacios a la subjetividad".

“Toda crisis trae oportunidades”, dicen Aguirre y Armas, de Ecotec, “y la crisis sanitaria nos permitió cambiar nuestros paradigmas sobre cómo se vive la educación, la forma en cómo se mira la tecnología y los niveles de confianza hacia su uso”.

La plataforma de esta universidad implementó sistemas de confianza antiplagio, control de tareas con tiempos establecidos, retroalimentación y calificación. “Las sesiones de clases quedan grabadas y respaldadas para que los estudiantes accedan a ellas en cualquier momento”. Todo esto, aseguran, permite evidenciar los resultados de las evaluaciones y que la interacción entre el estudiante y el profesor sea constante.

La evaluación no solo la hacemos a nuestros estudiantes, sino a nuestros programas y profesores; la evaluación es el mecanismo que guía nuestra mejora.

“Estos meses nos han dejado ver que las ventajas de la educación en línea deben y pueden ser aprovechadas por las universidades ecuatorianas para crecer y desarrollar su oferta académica desde una visión de mayor cobertura e innovación”, sostiene Franco, quien también destaca la posibilidad de diversificar los roles de la docencia y llevarlos hacia campos antes no del todo explorados, como el desarrollo de contenidos para diferentes plataformas.

“Esta es una línea en la que estamos proyectando la gestión para los próximos años. En cuanto a la evaluación de los aprendizajes en línea, es conveniente que cada universidad vaya diseñando sus propias estrategias, no hay modelos únicos”, enfatiza la vicerrectora. “En cada contexto educativo y en función de sus gestores, se irán construyendo progresivamente nuevos sistemas de evaluación, que aunque diversos en sus formatos, respondan a verificar a través de varias acciones durante el proceso, que se han alcanzado los resultados de aprendizaje esperados”.

Con la retroalimentación de 2020, el nuevo año académico no se puede improvisar.

“Indiferente de la pandemia, es nuestra responsabilidad estar en la continua búsqueda de nuevos y mejores modelos”, es la visión de Quiroga. “La evaluación no solo la hacemos a nuestros estudiantes, sino a nuestros programas y profesores; la evaluación es el mecanismo que guía nuestra mejora”. Los muchos recursos tecnológicos, señala, se han convertido en oportunidades para innovar. Algunos de ellos se quedarán para largo. “La educación superior, y específicamente la USFQ, se fortaleció inmensamente en 2020”, en un proceso que el rector atribuye a la resiliencia y adaptabilidad de la comunidad educativa. “Los resultados han sido excelentes y constantemente seguimos buscando oportunidades y herramientas para mejorar aún más la experiencia académica de nuestros estudiantes”. (I)