Sobre la confianza

  • No puedes vender tu próximo libro subestimando tu libro recién publicado. Siéntete orgulloso de lo que tienes.
  • Confía en tu lector: no intentes describir las cosas; da una pista y cumplirán esta pista con su propia imaginación.

Sobre la experiencia

  • No se puede sacar algo de la nada. Cuando escribas un libro, utiliza tu experiencia.

Sobre los críticos

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  • Algunos escritores quieren complacer a sus pares, quieren ser “reconocidos”. Esto demuestra inseguridad y nada más. Por favor, olvídense de esto. Deberías preocuparte por compartir tu alma y no por complacer a otros escritores.

Sobre tomar notas

  • Si quieres captar ideas, estás perdido. Vas a desapegarte de las emociones y te olvidarás de vivir tu vida. Serás un observador y no un ser humano viviendo su vida. Olvídate de tomar notas. Lo que es importante permanece; lo que no es importante se va.

Sobre la investigación

  • Si sobrecargas tu libro con mucha investigación, será muy aburrido para ti y para tu lector. Los libros no están ahí para mostrar lo inteligente que eres. Los libros están ahí para mostrar tu alma.

Sobre la escritura

  • Escribo el libro que quiere ser escrito. Detrás de la primera frase hay un hilo que te lleva a la última.

En estilo

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  • No intentes innovar en la narración; cuenta una buena historia y es mágica. Veo gente tratando de trabajar mucho con estilo, encontrando diferentes formas de contar lo mismo. Es como la moda. El estilo es el vestido, pero el vestido no dicta lo que hay dentro del vestido.

Valentía

  • A través del arte de la escritura, entrarás en contacto con tu universo desconocido, y acabarás sintiéndote un ser humano mucho más capaz de lo que creías. La misma palabra puede leerse de maneras muy diferentes. Escribe “amor” mil veces, por ejemplo, y en cada ocasión el sentimiento será distinto. Una vez que las letras, las palabras y las frases están dibujadas en el papel, la tensión necesaria para que eso ocurra ya no tiene razón de ser. Por consiguiente, la mano que las escribió reposa, y sonríe el corazón del que se atrevió a compartir sus sentimientos. Si alguien pasa al lado de un escritor que acaba de terminar un texto, pensará que tiene una mirada vacía y que parece distraído. Pero los amigos más cercanos saben que su pensamiento cambió de dimensión, pues ahora está en contacto con todo el universo: continúa trabajando, aprendiendo todo lo que ese texto trajo de bueno, corrigiendo los eventuales errores, aceptando sus virtudes. Escribir es un acto de valentía. Pero merece la pena arriesgarse.