A pesar de que la creación de una nueva área protegida en Galápagos, anunciada por el presidente Guillermo Lasso la semana pasada, representa un impacto negativo de $ 20 millones anuales aproximadamente, la Cámara Nacional de Pesquería (CNP) afirma que esta decisión muestra el compromiso con la conservación que tiene el gremio.

Bruno Leone, presidente de la CNP, indica que la definición de los 60.000 kilómetros cuadrados de esta nueva zona fue producto de un intenso diálogo entre Gobierno, ambientalistas y pescadores. Al principio los conservacionistas hablaron de más de 400.000 kilómetros cuadrados, pero al final se determinó un área más pequeña.

El Gobierno nacional indicó que pescadores industriales y artesanales aceptaron la creación de esta nueva área protegida. ¿A qué se debió el cambio de postura cuando industriales, especialmente la CNP, estaban totalmente opuestos a la propuesta?

Este tema (creación del área protegida) se inició hace más de un año cuando en junio del 2020 llegaron, como todos los años, la flota de barcos internacionales, la mayoría de bandera china, que estuvieron muy cerca de las aguas jurisdiccionales de Ecuador pescando calamar gigante.

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Allí hubo personas, que se agrupan en el colectivo Más Galápagos, que dijeron que había que proteger el archipiélago incrementando la reserva marina. La primera propuesta fue aumentar de 40 millas a 80 millas, pero esto no resolvía el problema de los barcos chinos.

Entonces, ellos (ambientalistas) cambiaron el discurso y hablaron de la creación de una reserva que proteja algunas especies sensibles. Básicamente del tiburón martillo, mantarrayas, tortugas y el tiburón ballena. Afirmaron que habían detectado que estas especies nadan en una vía submarina al noroeste de Galápagos encima de la cordillera submarina de Cocos y que conecta con Costa Rica.

Entonces, nosotros dijimos bueno y empezamos el diálogo, siempre recalcando que la pesca del atún no afecta a esas especies porque es una de las pesquerías más controladas del mundo.

Pero este diálogo se inició en el gobierno anterior y se supo que las conversaciones no llegaron a feliz término. ¿Qué cambió en la actual administración para que se haya concretado el acuerdo?

(En el gobierno anterior) se armó una mesa técnica de diálogo y hablamos con Roque Sevilla que había sido designado por el expresidente Lenín Moreno para que integrara una comisión junto a Yolanda Kakabadse, quienes tratarían el tema. Ellos nombraron a un mediador, Juan Dumas.

Nosotros pusimos sobre la mesa toda la información técnica, pero ellos (ambientalistas) lo que hicieron fue presentar la primera propuesta de ampliar la reserva a 445.000 kilómetros cuadrados. Nos opusimos, ya que eso generaría una afectación de $ 380 millones de producción primaria y, si le sumamos el encadenamiento productivo, hablamos de más de $ 670 millones.

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Nosotros dijimos que entregaríamos nuestra contribución en función de proteger a las especies sensibles y proteger el área encima de la cordillera submarina de Cocos, que eran entre 27.000 y 30.000 kilómetros cuadrados, pero ellos (ambientalistas) no aceptaron y las conversaciones terminaron.

Luego cambió el Gobierno y empezamos a hablar de nuevo con las nuevas autoridades. Hablamos con el ministro (Gustavo) Manrique y le dijimos que nosotros no somos salvajes y que somos los más interesados en conservar el patrimonio de la humanidad que es Galápagos y que los stocks de los recursos marinos estén saludables y sostenibles.

Entonces les dijimos que estábamos dispuestos a crear una zona de pesca especial encima de la cordillera de Cocos. El ministro nos supo decir que eso era muy poco y con eso no vendría la ayuda internacional y nosotros le preguntamos si se buscaba la conservación o algún interés financiero y nos mantuvimos en nuestra postura.

Avanzaron las conversaciones y el punto llegó al presidente Lasso. Entonces, aceptamos esta área de no take (30.000 kilómetros cuadrados donde nadie puede pescar) y se determinaron dos áreas a los lados de esta zona, de 6.500 kilómetros cuadrados cada una, y alrededor de la parte noroeste de Galápagos como área de no palangre. La suma de todas estas áreas da los 60.000 kilómetros cuadrados anunciados.

Bruno Leone, presidente de la Cámara Nacional de Pesquería. Foto: Archivo

¿La creación de esta nueva área les afecta económicamente?

Ecuador captura entre 220.000 y 260.000 toneladas al año; de estas, 30 % son de zonas económicas exclusivas (insular y continental), y de este 30 %, el 95 % es en la Zona Económicamente Exclusiva de Galápagos. Entonces, va a haber una afectación. Estamos analizando los datos, pero a priori le puedo decir que estamos hablando de unos $ 20 millones anuales.

Sin embargo, ahora con el área de 60.000 kilómetros cuadrados la afectación es bastante menor, si se compara con la propuesta de más de 400.000 kilómetros cuadrados.

Con la afectación que usted dice, ¿el sector industrial, tal vez, pidió alguna compensación al Gobierno nacional?

Nosotros desde el principio siempre dijimos que estábamos dispuestos a aceptar (la reserva sobre la cordillera de Cocos) a cambio de nada. Nosotros no estamos condicionando ni diciendo que si no nos dan algo ya no queremos. Simplemente es nuestra contribución, nuestra conciencia que tenemos de conservación, de hacer bien las cosas, de darle al Ecuador y al mundo la conservación de estas especies sensibles que habitan y nadan en esa zona.

Implementar la nueva reserva tomaría tiempo, firma de decretos, plan de manejo ambiental. Hay puntos que todavía no están claros…

El presidente Lasso hizo el anuncio en Glasgow, pero no está clara la implementación. Esto debemos conversar con el presidente una vez que llegue al país. Porque no creemos que deba ser una nueva reserva, ya que si se hace una reserva debe ir a la Asamblea y eso interrumpiría el paso inocente de los barcos y se iría en contra de las leyes de la Convemar.

A mi criterio eso debería de ser, una vez que se determinen las coordenadas exactas, un área de protección pesquera administrada y controlada por el Ministerio de Pesca en coordinación con Ambiente y la Marina. El ministro Manrique ha asegurado que demorará seis meses. Debemos seguir conversando para que esto quede claro y definido.

La intención nuestra es pedirle una cita al presidente Lasso una vez que llegue a Ecuador en función del anuncio que hizo, mostrarle algunos criterios que ya tenemos y definir algunas cosas que no están claras.

Ambientalistas indican que esto es un primer paso y que buscarían, a mediano y largo plazo, la creación de otras zonas protegidas en Galápagos. ¿Estarían de acuerdo con esto?

La COP26 todavía continúa, pero ya vemos que India, China, la Unión Europea, no van a entrar en el pacto global de reducción de emisiones. El señor (Leonardo) DiCaprio ofreció no sé qué y hasta ahora no vemos nada, lo mismo el señor Jeff Bezos.

Todo está por verse, pero no puede ser que el Ecuador termine siendo solo el que contribuye, el que pone, el que sacrifica su economía, el trabajo para su gente. Entonces, hablar (de nuevas reservas a futuro) es muy apresurado, muy prematuro. Hay que ver cómo se establece esta nueva área especial, habrá que ver si vienen los recursos para investigación que han anunciado Más Galápagos y Roque Sevilla.

¿Esta nueva reserva no impediría la presencia de la flota de barcos internacionales que todos los años se ubican al límite de Galápagos, ya que estos barcos pescan al sur y la nueva área está al noroeste? Esta problemática fue la que puso en debate la ampliación o la creación de una nueva área protegida.

Exactamente. No tiene nada que ver lo uno con lo otro, y por eso nosotros dijimos que si el tema era de los barcos chinos, esto (nueva reserva) no tiene nada que ver.

El año pasado la flota internacional se acercó mucho a Galápagos porque la corriente de Humboldt subió y los calamares también subieron y se ubicaron cerca del archipiélago, pero este año no hubo tanto drama porque la corriente de Humboldt fue desplazada al oeste por unas ondas Kelvin y los barcos estuvieron a 300 millas.

Esta flota no puede pasar los límites y si lo hacen son detenidos. Hay controles y monitoreos que realizan las Fuerzas Armadas de Ecuador.

El Gobierno indicó que esta nueva área protegida también es parte del Corredor Marino del Pacífico Este Tropical, que será conformado por Costa Rica, Panamá, Colombia y Ecuador…

Eso es una declaración que han hecho los cuatro presidentes, pero habrá que ver eso. Yo le puedo decir, porque sé, que el sector pesquero de Costa Rica no está de acuerdo con nada de eso y el Gobierno, por su legislación, está viendo qué es lo que hace porque una cosa es lo que ha declarado y otra es lo que está pasando dentro de su país.

Hablar es fácil, pero hacer no. Nosotros sí, Ecuador sí va a hacer y será un ejemplo para el mundo. El sector pesquero ecuatoriano tiene una medalla de oro y se hará algo concreto. El presidente Lasso va a tener el honor de firmar algo que será una contribución efectiva para el mundo en el tema de conservación. (I)