Dos personas van en auto en Guayaquil, cuando una de ellas señala algo. “¡Mira!”, dice riendo, “Ese señor, jugando en patineta”. Se trata de un hombre adulto, en ropa deportiva, que se entretiene a solas en la acera. Unos segundos de silencio, y el comentarista reflexiona. “Bueno, qué importa, tiene derecho”. No es muy distinto a que vaya en bicicleta, agrega después de otro silencio. Solo es la connotación de la tabla con ruedas: es para niños y adolescentes, después de eso, no usar.

Para este concepto de hombres y mujeres en su quinta o cuarta década de la vida que conservan o buscan intereses, estilos y hábitos considerados propios de las personas jóvenes o de los adolescentes se ha usado la palabra midorexia. Se los acusa de copiar los hábitos de consumo de sus hijos en el ocio, la música y la tecnología, por usar sus códigos para hablar y escribir, y por tratar de conservar la figura o la apariencia que tenían en sus veintes.

La investigadora de estrategias de mercado Euromonitor Internacional, que provee año a año una lista de las diez tendencias globales de consumo, aseguraba ya en 2017 que para entonces casi un cuarto de la población del planeta tendría más de 50 años de edad, y que estos consumidores estaban transformando lo que significa hacerse mayor en términos de estilo de vida. “Son más demandantes en sus necesidades”, asegura la introducción de la guía de ese año, “creando así lo que se llama “economía de la longevidad”.

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El auge de la medicina antienvejecimiento tiene una razón: vivimos por más tiempo queremos disfrutar al máximo de eso, y en nuestra mente, el disfrute está muy relacionado con la juventud. Foto: Shutterstock

A estas personas, enfrentarse al envejecimiento les causa a partes iguales ansiedad e inspiración, y son fieles consumidores de una larga lista de productos de salud y belleza, de moda de avanzada, y son también cada vez más receptivos a los desarrollos tecnológicos. En resumen, están envejeciendo, pero de manera distinta a la tradicional, y todo esto en un periodo relativamente corto, que se refleja de repente en los datos de consumo.

Como la guía de Euromonitor es anual, para 2019 hablaron de un año de cambios. Pues este segmento de la población tiene un mayor poder adquisitivo, y están presionando a las marcas a considerar y respetar sus valores. Por ejemplo, los que pasan conectados, aunque se atreven con la tecnología, están descubriendo el gozo de desconectarse, de sentirse y ser tratados como los más jóvenes.

Midorexia, asegura la consultora de tendencias Daphne Kasriel-Alexander, es una etiqueta para las personas de mediana edad (50 años o más) que actúan de maneras que se perciben como demasiado jóvenes para sus edades. “Sin embargo, la etiqueta nos resalta el estatus cambiante y las expectativas de un grupo que está viviendo y trabajando por más tiempo, y priorizando su bienestar, mientras desafía los comportamientos considerados típicos y apropiados de las personas mayores”.

Kasriel-Alexander, quien participa en la elaboración de los reportes de Euromonitor, comparte que empieza a sugerirse que las marcas se enfoquen menos en los mileniales y más en clientes mayores de 50 años. De acuerdo con AARP (Asociación Americana de Personas Retiradas), la actividad económica anual del mercado de la longevidad en Estados Unidos pasaba (hace 5 años) los $ 7,6 millones de billones.

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“La creciente población de más de 50 años representa una fuerza transformadora y un atributo neto, un contingente de crecimiento rápido de gente activa y productiva que trabaja por más tiempo y está llevando la economía en nuevas direcciones”, declara AARP en su manifiesto La economía de la longevidad.

¿Y qué quieren hacer los mayores? Las nuevas ideas de negocios para el mercado de los boomers (nacidos entre 1946 y 1964, según el Centro de Investigación Pew) va por el lado de la alimentación (paquetes de comida para gente con condiciones de salud, por ejemplo), los sitios de citas en línea para séniors y las clases e instructores personales de yoga, para aquellos con necesidad de ejercicio de bajo impacto. La tecnología se adapta también a este segmento, y ofrece gimnasios en casa especializados y bicicletas eléctricas. Una de las tabletas de última generación, reMarkable, promete a los usuarios la sensación de volver a escribir con pluma y papel. En Miami y Phoenix, que tienen poblaciones envejecientes significativas, el servicio Envoy ofrece encargarse de tareas ligeras como las compras del supermercado o pasear a las mascotas.

Centros, laboratorios y talleres para el bienestar de los adultos mayores

Midorexia o la nueva edad disruptiva

Es curioso que por tradición la adolescencia ha sido considerada la edad disruptiva, pero ahora las miradas se dirigen a los adultos transgresores que quieren vivir como si fuesen más jóvenes. A las empresas de servicios no les molesta. La nueva red social High 50 (descansa en paz, Hi5) , usa como eslogan ‘La edad tiene sus beneficios’, y se enfoca en los intereses de este segmento, que bien podrían aplicar a gente con dos décadas menos: hogar, belleza, citas, ejercicios, comida, salud, dinero, emprendimiento y viajes. Sobre todo esto último, porque “el viaje empieza a los 50″.

Foto: Shutterstock

Los disruptores de edad tienen sus íconos, y quieren verlos. El director creativo de Gucci, Alessandro Michele, dijo que las estrellas adolescentes de Instagram tienen gran impacto, solo que no en una demografía más amplia, y eligió modelos como Vanessa Redgrave (a los 79) para su campaña publicitaria Cruise.

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La actriz Renee Zellweger ha hablado abiertamente del menosprecio por los cuerpos de la gente mayor en el ojo público. La Semana de la Moda de Londres 50+, en 2016, vio desfilar a modelos como Daphne Selfe (entonces de 87) y Marie Helvin (63), porque una encuesta a mujeres mostró que las mayores se sentían ignoradas. El actor Kurt Russel fue, a los 65 años, portada de octubre de ese mismo año de la revista GQ, en jeans.

El modelo chino de 86 años Wang Deshun aún desfila y trabaja como DJ, feliz de trastocar lo que en su país significa ser viejo. En 2021 se matriculó a clases de aviación deportiva, y se graduó. Abrió Instagram hace unos años, pero al parecer está poco interesado en las redes sociales.

Si midorexia es una etiqueta, muchos sienten que tienen razón en usarla, pues hay productos y actividades (como las triatlones y los deportes ‘para jóvenes’) que deberían permanecer en el rango de edad establecido.

Pero esta concepción se choca con la voluntad de las personas que no quieren quedarse allí. La atleta Oksana Chusovitina, de Uzbekistán, se había retirado a los 44 años en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, pero decidió mantenerse activa durante la pandemia. Este año ganó una medalla de oro en el caballete en la Copa Mundial de Gimnasia en Doha, y está entrenando para volver a las Olimpiadas de Francia 2024. Para entonces tendrá 48 años.

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¿Qué cosas motivan a los ciudadanos mayores, padres y abuelos, a mantenerse activos y sanos? El hecho de que vivirán más, por su puesto, la necesidad de adaptarse a la vida a medida que el envejecimiento natural haga mella, y la preocupación de convertirse en una carga, económica o no, para sus hijos y sus nietos.

Una manera de lograrlo no es solo seguir trabajando, dice el escritor Seth Godin, sino la educación continua. Aprender nuevas habilidades y formas de trabajo es vital para permanecer relevantes en lo profesional y social. La tendencia de los pasantes de mayor edad es una realidad (recordamos a Robert De Niro en El pasante de moda, 2015). Una organización derivada de la empresa Encore, en San Francisco, encuentra a jubilados oportunidades de trabajo en el sector sin fines de lucro. También ocurre en Goldman Sachs y en PricewaterhouseCoopers, y el banco inglés Barclays toma aprendices de más de 65 años.

Soluciones para el nuevo envejecimiento

El concepto del nuevo envejecimiento es motivo de una serie de publicaciones en los últimos años, que animan a la gente a vivir de manera más inteligente (se empieza temprano, dice el escritor y arquitecto Matthias Hollwich), a cooperar con profesionales mayores desde ya, a inspirarse para ser menos ‘edadista’ (otra etiqueta para nombrar la tendencia a discriminar según la edad).

Los profesores Lynda Gratton y Andrew Scott, de la Escuela de Negocios de Londres, explican que el modelo educación-trabajo-jubilación en la que hemos sido criados se está derrumbando bajo el peso de las carreras múltiples, de los nuevos modelos de educación y la educación continua, y hay que crear nuevas estrategias de planificación financiera y de salud que se adapten a vidas más largas, nuevas necesidades, con amplio espacio para la vida familiar y social. La tecnología puede ayudar en esto, en que las personas mayores puedan cuidar de sí mismas en sus hogares, dicen los antropólogos David Prendergast y Chiara Garattini, colaboradores de Intel. Y también la política, añade Michael Hodin, líder de la Coalición Global de Envejecimiento, que quiere exigir cambios en la manera en que los líderes globales consideran la demografía en sus planes.

En suma: hacer que una vida más larga y una vejez más largas sean motivo de ilusión. (I)