Se ha preguntado ¿por qué el nevado Chimborazo se llama así?, o ¿por qué se bautizó como Ambato a la capital de Tungurahua? Mientras que la palabra ‘Chimborazo’ significa cumbre nevada; ‘Ambato’ se deriva del quechua “hambatu” y se refiere a los sapos que habitan la zona. Los nombres encierran historias de pueblos y gente; al reconocerlos se obtiene información útil para comprender las culturas.

Hace unas semanas el historiador y cronista de la ciudad de Ambato Pedro Reino Garcés presentó el libro La herencia incomprendida: toponimia vernácula de Tungurahua, es una obra de 229 páginas, ilustrada bellamente con fotografías del periodista Raúl Díaz Sánchez e imágenes de pinturas de artistas tungurahuenses. La toponimia se refiere a los nombres propios de un lugar; mientras que “herencia incomprendida” nos enrostra a la ausencia de reflexión histórica sobre los lugares y sus denominaciones.

Recuerda vivir

Gracias al conocimiento histórico y lingüístico de Pedro Reino Garcés, el país cuenta con una obra que permite acercarse a los nombres de los distintos paisajes de Tungurahua y sus alrededores. Es desde el punto de vista académico un esfuerzo inmenso, su aporte sirve a quienes estudian las sociedades para percibir tanto el pasado remoto como el reciente.

El libro se organiza a modo de diccionario y contiene los nombres de cada rincón de Tungurahua, mientras las imágenes de Raúl Díaz Sánchez son un deleite a los ojos. Palabras e imágenes logran atrapar al lector en un viaje por cerros, montañas, valles, flora y fauna; nos hace sentir privilegiados de vivir en este país.

Utilidad viral

El libro tiene la virtud de ser una joya que brilla con luz propia y un ejemplo para ser imitado por otras provincias e instancias dedicadas al fomento del turismo y el conocimiento de la diversidad.

La importancia de los nombres y el acto del nombrar es una de las acciones políticas más interesantes. De ahí que algunos movimientos sociales luchan por ser nombrados; pues, aquello que se nombra existe y trasciende, mientras que lo que no se nombra se invisibiliza y queda pronto en el olvido.

Las palabras contienen historia, algunas nos encantan como: abrazo, amor, amistad y reconciliación. Otras nos enojan como: corrupción, hipocresía, oportunismo y engaño. Unas provocan antojo como: postre, sopa, arroz o parrillada; todas las comprendemos perfectamente; pero, ¿qué significa puñalica o casigana? Esas y otras respuestas las encontraremos en el libro de Pedro Reino.

Réquiem para la democracia liberal y la globalización

Pero, los idiomas son dinámicos, cambian, se mezclan y evolucionan. Así, nuestro español es un crisol con varias fuentes entre ellas el quechua. Por ejemplo, choza, choclo, cancha, o chapa, son términos que están en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española y en su descripción indica que provienen del quechua.

Todos estos detalles de las palabras y los idiomas son un mundo fascinante que vale la pena conocer. De ahí que las instancias estatales deberían motivar y apoyar las labores de los investigadores para que se escriba, investigue y difunda obras hechas por gente ecuatoriana. (O)