La Cumbre de la APEC (Foro Económico del Asia Pacífico) celebrada en Lima la semana que pasó fue todo un éxito. No solo que Perú usó la oportunidad para inaugurar el puerto multipropósito de Chancay, el más grande del Pacífico latinoamericano. Todas las figuras importantes de la APEC estuvieron presentes, incluidos el presidente chino, Xi Jinping, y el presidente estadounidense, Joe Biden. La única ausente fue la presidenta de México, una ausencia esperada dadas las tensiones con Perú y otros países latinoamericanos. La Cumbre de la APEC en Huaraz es el ejemplo de un manejo impecable de las relaciones internacionales, una cancillería manejada por un profesional con muchos años de experiencia, a pesar del problemático gobierno de la presidenta Dina Boluarte.

Cabe la aclaración para demostrar al país que sí se puede hacer un evento internacional exitoso aun con un país en crisis, con un buen manejo de política exterior y para que no usen la excusa de la APEC. Es más, mientras más crítica la situación del país, mejor debería ser su estrategia exterior. Con esta administración ha sido todo lo contrario. El fracaso de la cumbre estuvo anunciado hace muchísimo tiempo, desde el día que el presidente Daniel Noboa decidió violar una de las normas más importantes del derecho internacional e invadir una embajada. Más allá de las discusiones sobre asilo o no a Jorge Glas, el hecho es que eso envió ya una bofetada a todos los países que pelean con la bandera del derecho internacional, incluso históricos aliados ecuatorianos como Chile, Brasil y Argentina. Eso sin contar con el maltrato al secretario de la Segib... Luego, muchos parecen haber olvidado el artículo del New Yorker, en donde el presidente Noboa barre con amigos y enemigos ideológicos. Eso terminó con la posibilidad siquiera de que cualquier presidente mencionado asista. Y el presidente Noboa y de paso su canciller dieron el golpe final a su reputación internacional con la burda destitución de la vicepresidenta, un hecho que hasta la organización de centro-derecha IDEA (Iniciativa Democrática de España y las Américas) condenó en forma enérgica.

El presidente Daniel Noboa no tiene política exterior. Eligió a una ministra de Relaciones Exteriores que tampoco sabe nada de política exterior o relaciones internacionales y que es poco diplomática hasta con sus diplomáticos. A un año de gobierno, ninguno de los dos ha dado un discurso de orden sobre su visión y prioridades de política exterior, no sabemos cuál es la política o visión sobre el mundo, América Latina, ni siquiera comercio e inversiones que supuestamente debería ser la prioridad de un gobierno de derecha. Solo sabemos de la desidia que tienen por el sistema internacional, evidente no solo en el caso de la invasión a una embajada, sino también en su comportamiento con el sistema de Naciones Unidas, primero forzando la salida del entonces representante para poner un amigo personal, solo para sacarlo a un mes de que termine la participación del país en el Consejo de Seguridad por razones políticas (¿o personales?), un puesto que el Ecuador esperó por 30 años. Denotativa y connotativamente hemos llegado a la sima del oprobio internacional. (O)