Pues resulta que los que buscaban nuevos capitales para aumentar la producción en el campo Sacha, de los actuales 77.000 barriles a 100.00 barriles diarios, se encuentran con que los adjudicatarios dicen no tener el dinero, y que, el documento de la adjudicación, van a salir a venderlo en el mercado. Es decir, van a hacerlo con la garantía de la producción ecuatoriana actual del petróleo del campo Sacha, de la cual pasan a ser copropietarios –además, copropietarios mayoritarios- con lo cual disponen de un bien ecuatoriano, que lo tendrían sin haber invertido un centavo. Y pasan a ser copropietarios, ¿a título de qué? Pues, a título de la sola promesa de procurar aumentar la producción.

Sacha: ¿sí o no?

Me parece que nos están viendo la cara, y la Contraloría General del Estado debe informar y dictaminar sobre la legalidad del Acta de Adjudicación, pues el peculado consiste en el hurto de caudales públicos por parte del funcionario que los tiene a cargo bajo su responsabilidad.

Al presidente de la República parece que recién le han informado que el dinero ofrecido, el llamado bono, solo le entregarían al presidente que resulte elegido, pues tienen tiempo para hacerlo hasta dos días después de la elección de segunda vuelta; había montado en cólera y les había dado plazo para depositar hasta el día martes, 11 de marzo (ayer), a las nueve de la noche; caso contrario no se contrataría. Uno de los adjudicatarios ha reclamado y dicho que no puede hacerlo todavía. ¡Solo faltaría que le demanden al Ecuador por incumplimiento! Podemos suponer que los adjudicatarios estarán renuentes a arriesgar su dinero en vísperas de la elección, cuando la candidata opositora, señora Luisa González, ha dicho, tajantemente, que no aceptará la concesión. El que no se haga esta contratación no nos afecta, porque seguiremos produciendo los 77 mil barriles actuales, que han sido obtenidos con nuestro propio trabajo y nuestro propio capital y disponiendo de nuestras propias reservas subterráneas. Si las compartimos con este consorcio, pues ellos nos ayudarán a consumir nuestras reservas en beneficio de ellos, no de los ecuatorianos.

Sacha… ¿conviene o no?

Creo que es la hora de confiar en nosotros mismos, en nuestros técnicos, que en el transcurso de los últimos años han incrementado la producción, de 60 mil a 77 mil barriles por día. Los reintegremos a sus funciones, que ellos pueden seguir aumentando la producción si se destinan mayores recursos.

El tratamiento del asunto Sacha puede haber cambiado la situación electoral que vivimos, como puede hacerlo el de las matanzas que están cubriendo el Ecuador con montañas de cadáveres, y en lo que vamos de mal en peor. Lo ocurrido en Guayaquil, en Nueva Prosperina, con más de veinte asesinatos, y otros tantos, en la Penitenciaría del Litoral, es escalofriante. Nadie cree hoy en día en el tal Plan Fénix, cuya existencia solo conocemos porque la exministra Palencia exhibió una carpeta como las que se usan en los estudios de abogados. Como es reservado, deberían depositarlo en Naciones Unidas, para que podamos revisarlo en un par de años. (O)