¿Qué tal si comenzamos ahora con este silencio?

Estamos secuestrados por el ruido, el último escándalo político, el último chat, el último chisme. No importa si la noticia es de fútbol, tragedias, terremotos, inundaciones, educación, farándula, economía, violencia, mafias, clima, todo termina en política. Ya no hay escapatoria. La campaña electoral nos tiene prisioneros. Polarizados y enojados.

En una reciente entrevista (28/03/2025) realizada por el periódico La Vanguardia a Yuval Noah Harari, el historiador y filósofo israelí, abordó el tema de la sobrecarga de información, que nos procuran los algoritmos de la inteligencia artificial, que nos dice, y lo constatamos todos los días, promueven contenidos de rivalidad y odio, que nos afectan a todos. Ellos trabajan día y noche, nosotros necesitamos descansar y tener pausas.

Eludir la política exterior

Las microdecisiones automatizadas que son multitud no nos dan tiempo a asentar una información, no tenemos capacidad de procesar, cuando otra ola de hechos reales o no, inundan las redes y nuestros espacios, nuestra imaginación, nuestros silencios y nuestros sueños. Harari insistió en la necesidad de reconectar con nuestra esencia, mantener nuestra vinculación con nosotros mismos sin convertirnos en el eco de lo que se quiere que digamos y pensemos.

Mantener un silencio interior que nos permita decantar las cosas, es más difícil para nosotros que ayunar 24 horas.

Pruebe a mantener un minuto de observación de su propia respiración, sin que lo asalte ningún otro pensamiento y verá que nos resulta complicado. Cuente mentalmente del 100 al 1 y verá que lograrlo requiere entrenamiento.

Propuestas en contraste

El futuro sería mucho mejor si pudiéramos pensar y sentir lo que decidimos, sin ser arrastrados por las corrientes de interpretaciones, sumergidos en el aluvión de la última noticia.

Casi todos sabemos ya cuál será nuestro voto, las decisiones están tomadas, ojalá tomando en cuenta los valores que nos construyen. Por eso me permito sugerir algunas medidas en broma y en serio.

Cambiar sutilmente las conversaciones cuando se tornan en confrontaciones y hablar de las pirámides encontradas bajo el agua, cómo encanecieron los astronautas que quedaron mucho tiempo en el espacio, o la piedra negra llegada de Marte que tenía partículas de agua.

Las elecciones como suicidio colectivo

En las familias designar al más ecuánime para que dé un resumen de las noticias, sin opinar sobre ellas, los demás pueden ver novelas turcas o hablar de pingüinos.

Medalla de la abstinencia informativa: otorgada a los valientes que eviten las redes sociales y los noticiarios al menos 48 horas seguidas. Si resisten toda la semana, se les concederá el título honorífico de “Maestro Zen Electoral”.

Diploma de supervivencia: para quien llegue al día de elecciones sin haber bloqueado a ningún amigo, sin pelear con la familia y sin enviar mensajes pasivo-agresivos.

¿Para qué sirvió el debate?

Abordar el día de las elecciones con renovada esperanza, por el acto de fe que todos y cada uno haremos.

Estar listos para la verdadera prueba de resistencia cuando se conozcan los resultados donde todos, “ya lo sabían”.

Hacer frente cualesquiera sean los resultados a la evidencia de que el país no cambiará con una varita mágica y todos tendremos que arrimar el hombro para salir victoriosos. (O)