Un estudio realizado por la Red de Instituciones Financieras de Desarrollo (RFD), la Universidad San Francisco y Equifax revela la situación del endeudamiento en Ecuador. Esta mañana se presentó el texto con los principales hallazgos. Valeria Llerena, directora ejecutiva de la RFD, explica cuáles fueron los principales hallazgos. Hay personas que pueden llegar a tener 30 operaciones de crédito a la vez y por ello no logran pagarlas.

¿Cuáles son los principales hallazgos?

Lo que se evidencia es que el gasto de consumo de hogares viene creciendo de manera significativa durante varios años; sin embargo, el PIB y el empleo no han crecido de igual manera. Pero este gasto de hogares, es decir el consumo, se financia con deuda. Esto hace que los niveles de endeudamiento hayan crecido de manera importante. En este sentido, el crédito es una herramienta fundamental para desarrollo de la economía, para hacer inversiones adquirir bienes y ampliar negocios, pero siempre y cuando este que no llegue a afectar a las familias y su capacidad de pago. Si las entidades financieras dan excesivo crédito por desconocimiento de la persona, no se le genera un beneficio. Este estudio lo que busca es que el crédito tenga equilibrio. Desde ya se ve un deterioro en la capacidad de pago.

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¿Qué cifras nos puede compartir que revelen esta situación?

A diciembre de 2021, la cartera por vencer tiene un crecimiento de 707 % con respecto a diciembre 2015, el punto más alto observado. A septiembre de 2023, en la cartera refinanciada, la cartera improductiva creció a más de 10.000 % con respecto a 2015, en contraste con la cartera total que creció a 5.000 % en el mismo periodo. Hemos tomado muestras. Por ejemplo se toma el 25 % de los más afectados y se ve que en promedio, estas personas tienen quince operaciones de crédito cada una. Varias llegan a un máximo de 30 operaciones al mismo tiempo. Es decir hay un excesivo número de operaciones crediticias y todas estas pueden resultar afectadas. Esto también revela que no hay una metodología adecuada para evaluar suficientemente la capacidad de pago, ni tampoco existe una adecuada educación financiera.

¿La banca que es la arista técnica de este asunto estaría actuando sin suficiente rigurosidad?

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Existe de todo. No se puede generalizar. Más bien pienso que es una responsabilidad compartida entre sistema financiero, clientes e incluso el Estado con sus políticas sobre crédito. Puede ser que haya ocho o nueve entidades que le llamen al cliente, pero el cliente también debe ver su capacidad. Lo que se ve es que tanto los montos de crédito han crecido y los plazos también. El capital de trabajo se financia a 4 y 6 años, pero el consumo a 12 meses o 24 meses. Esto no es bueno ni para la persona ni para los entidades financieras. Un consumo que es inmediato y permanente que se financie a tantos meses, es algo contraproducente.

¿Qué se le puede aconsejar a la gente?

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La educación financiera es esencial para la gente. A las entidades se les aconseja hacer un análisis más minucioso para poder llegar con metodologías más eficaces para examinar al cliente. Hay que trabajar en una política pública que sea flexible, sobre todo de tasas de interés, para que puedan otorgar crédito con base en el riesgo de cada cliente. Por ejemplo, con la actual política de tasas, todas las entidades apuntan a quienes tienen mejor score. Entonces todas las entidades se reparten del mismo pastel. Pero esto a su vez genera una sobre oferta de crédito.