Siento que quizá en esta columna no hemos sido justos con una universidad que ha graduado cocineros excelentes. Desde hace algún tiempo he probado las propuestas de los chefs graduados de la Universidad San Francisco de Quito, y muchos de ellos me han sorprendido, sin reportarlo. Pero más allá de lo que destacan, lo más meritorio es que no he encontrado los que normalmente se encuentran a la izquierda de una curva normal de distribución. Eso dice más aún de una institución que logra que casi todos sus graduados tengan un nivel superior al promedio nacional.