El francés Christopher Pellet visitó varios países de América Latina antes de establecerse en una zona de 107 hectáreas en medio de la montaña en el cantón La Maná, en la provincia de Cotopaxi.

Hace una década compró el terreno en el que había tala ilegal de árboles, hoy convertido en el Bosque Protegido Privado El Jardín de los Sueños.

Desde la vista de un dron es una sabana verde interrumpida solo por un puñado de cabañas salpicadas en medio del bosque, en las que vive Pellet, quien también tiene alojamiento para científicos de varias universidades que estudian el ecosistema del área.

El lugar es el refugio de decenas de especies tras un proceso de recuperación. En este remanso viven 238 especies de aves, 60 de reptiles, 36 de anfibios, 24 de mamíferos, más 43 de murciélagos, 170 de mariposas y 25 de peces identificadas en los ríos que atraviesan el poblado Los Laureles, el más cercano a la reserva privada.

Publicidad

En las inmediaciones de esta área protegida aún persisten la tala ilegal de árboles y la amenaza del incremento de la frontera agropecuaria. El clavelín, copal, laurel y sapan de paloma son fuente de apreciada madera, lo que provocó la deforestación, al igual que el pachaco, una especie de árbol introducida hace 30 años.

“Restaurar, conservar y valorar el patrimonio natural de la región contribuyendo con el desarrollo de una relación equilibrada entre los hombres y la naturaleza” es uno de los fines de la reserva privada, afirma Pellet.

El proyecto de vida del francés cumplió diez años. Nació el 15 de octubre de 2011 desde un enfoque personal, un deseo real de vivir en sintonía con la naturaleza, asegura.

El Bosque Protegido Privado El Jardín de los Sueños forma parte del hostpot Tumbes-Chocó-Magdalena, es decir, está dentro de las zonas del planeta consideradas puntos calientes de biodiversidad, debido a que albergan una gran cantidad de especies endémicas, únicas de ese lugar, y enfrentan amenazas constantes.

Hay varias especies de reptiles identificadas en El Jardín de los Sueños, una reserva privada en el cantón La Maná, en Cotopaxi. Foto: CORTESÍA SANTIAGO URIBE

Dentro de esta biorregión considerada de prioridad internacional para la conservación de la biodiversidad se encuentra el Chocó ecuatoriano. Se trata de los territorios que recorren la costa pacífica del país, pero de los cuales apenas se conserva el 2 % de su cobertura original, según estudios.

El productor audiovisual Santiago Uribe ha documentado la zona con videos realizados con drones y fotografías.

Publicidad

Sus imágenes evidencian la belleza del sitio. “Acompaño a los investigadores en sus trabajos de campo para documentar sus estudios”, dice Uribe, quien es ingeniero en Diseño Digital y Multimedia de la Universidad Indoamérica.

El Jardín de los Sueños de Pellet es también el de los pobladores de la zona, quienes aprenden en talleres cómo convivir en el sitio con afectaciones mínimas al ecosistema.

El proyecto protege una loma cercana a la Reserva Ecológica Illinizas, todo en medio de las estribaciones occidentales de la Cordillera de los Andes, uno de los sitios más amenazados del país.

“Esta loma es una isla de bosque nativo en medio de un territorio que sufre intensos usos antrópicos con grandes extensiones de pasto para la ganadería y cultivos de banano que cada año aumentan su superficie y destruyen los pocos remanentes de bosque presentes en la zona”, dice Pellet.

Hay 36 especies de anfibios observadas en El Jardín de los Sueños, una reserva privada en el cantón La Maná, en Cotopaxi. Foto: CORTESÍA SANTIAGO URIBE

El bosque protegido privado JDLS actúa como reservorio de biodiversidad, pero también es el origen de diversas fuentes de agua que abastecen a la población circundante que depende de ellas como fuente de agua de calidad, agrega.

Uno de los grandes obstáculos para la conservación en el presente territorio es la falta de información ambiental con rigor científico, reconoce el fundador de la reserva.

De ahí que los estudios científicos realizados suplen esta falencia. “Las investigaciones son una base de datos biológicos y ecológicos que facilitan el manejo de los recursos ambientales tanto dentro del área del proyecto como en los paisajes circundantes”.

Este mes se firmó un convenio de colaboración académica y científica entre la Universidad Indoamérica y la Reserva Bosque Protegido Privado El Jardín de los Sueños para continuar con las investigaciones.

Una de las problemáticas es el conflicto entre la fauna silvestre y sus pobladores, sobre todo por la presencia de varias especies de serpientes.

David Salazar, decano de la Facultad de Ciencias del Medio Ambiente de la Universidad Indoamérica, realiza estudios sobre la evolución, ecología y toxicología de serpientes venenosas y las que lo son levemente en Ecuador.

Su investigación es parte de los talleres de educación ambiental elaborados para que los pobladores reconozcan el valor del patrimonio natural de la zona en la que viven.

A ellos se les explica las características físicas de las serpientes venenosas, para que conozcan sus diferencias con las que no lo son, al igual que sus comportamientos y la forma de actuar apropiada si se encuentran con uno de estos ejemplares.

“El fin es evitar la picadura de las serpientes y que no las maten al identificar las que son peligrosas de las que no lo son. De las 37 especies de serpientes identificadas en el Jardin de los Sueños, solo cinco son venenosas”, afirma Uribe.

La investigación sobre las serpientes que se aplica en El Jardín de los Sueños.

En una de las investigaciones se identifican las proteínas que tiene el veneno de las serpientes de la reserva.

Ibon Tobes, científico investigador del Centro para la Investigación y Conservación de la Biodiversidad y el Cambio Climático (BioCamb) de la Universidad Indoamérica, colabora desde el 2018 en El Jardín de los Sueños con proyectos de conservación y manejo de los recursos naturales. En estos se involucra a los habitantes de las comunidades aledañas en investigaciones sobre los peces, los ríos y las serpientes de su entorno.

En los estudios participan estudiantes de Ingeniería en Biodiversidad y Recursos Genéticos de la Universidad Indoamérica y seis graduados de la Universidad de Navarra, en España.

También hay senderos interpretativos para el público en general. Al lugar se llega partiendo desde la cabecera cantonal de La Maná por un camino pavimentado hasta la mitad del tramo, el recorrido se hace en media hora hasta el poblado Los Laureles.

Desde este sitio se avanza por un camino terciario cuesta arriba hasta llegar tras 15 minutos a las cabañas construidas por Pellet, en medio del bosque protegido. Se requiere un auto de tracción 4x4 ya que la vía es pedregosa. (I)

En El Jardín de los Sueños se liberan animales rescatados del tráfico ilegal por el Ministerio del Ambiente en la provincia de Cotopaxi, con el fin de que sean reintroducidos a su hábitat natural. Foto: CORTESÍA SANTIAGO URIBE
Un atardecer en El Jardín de los Sueños, una reserva privada en el cantón La Maná, en Cotopaxi. Foto: CORTESÍA SANTIAGO URIBE