Si llevas una vida ordenada, con alimentos saludables, rutinas de ejercicio, balance en tu organismo y constancia, pero, pese a ello, la tarea de bajar de peso se te complica, puede ser que se deba a la propia acción de ciertas hormonas en el organismo.

¿De dónde surgen las grasas y por qué es tan difícil adelgazar?

Estas suelen ser las razones más frecuentes que recoge el portal de salud Saber Vivir Tv.

1. Genética

La herencia genética puede predisponerte a tener más dificultad para perder peso o mantener la línea. Los científicos de la Universidad de Cambridge creen que la variación de los genes que heredamos tiene un efecto de entre 40 % y 70 % en nuestro peso. Pero es importante precisar que el sobrepeso no se hereda por genes, sino por ciertas conductas adquiridas. Y es que en algunas familias se suelen transmitir los malos hábitos alimentarios, y estos se comparten desde la infancia.

Científicos descubren cómo trabaja el gen de la obesidad

Si usted desea saber si está en su peso ideal, debe consultar el índice de masa corporal (IMC), que permite conocer si una persona tiene sobrepeso u obesidad. Para obtenerlo, debemos dividir el peso entre la estatura al cuadrado. Si este es mayor a 25, indica sobrepeso; y si es superior a 30, significa obesidad, según una publicación del sitio web Milenio.

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Por otro lado, cuando el IMC está entre 30 y 34,9 quiere decir que la persona está en obesidad grado uno, entre 35 y 39,99 en grado dos, y sobre los 40 es grado tres, que se conoce también como obesidad mórbida.

2. Medicamentos

Algunos fármacos pueden disminuir la velocidad a la que el cuerpo quema calorías, y en su defecto, lo que ocasiona es aumentar el apetito o favorecer la retención de líquidos. Los medicamentos que pueden afectar tu metabolismo son corticoesteroides, antidepresivos y anticonvulsivantes (antiepilépticos).

3. El cigarrillo

Algunas personas aumentan de peso cuando dejan de fumar, por más extraño que parezca, y es que la nicotina acelera la combustión de calorías. Por eso, al abandonar el hábito, el gasto calórico es menor. Sin embargo, es necesario acudir a terapia, porque lo aconsejable siempre será evitar el consumo de cigarrillos.

4. Hipotiroidismo

El hipotiroidismo es uno de los trastornos que pueden afectar las funciones de la glándula tiroidea. De acuerdo a la endocrinóloga Paola Palacio, se produce por una secreción de hormonas, lo que desencadena problemas en varios sistemas del cuerpo.

Se presenta con mayor incidencia en el sexo femenino y la frecuencia aumenta con la edad. No obstante, se puede dar en edades más jóvenes por la exposición a ciertos factores.

En las personas que sufren este trastorno la glándula tiroides no produce suficiente tiroxina, una hormona que estimula el metabolismo basal. Por eso, al disminuir, hace que el metabolismo sea más lento, es decir, el cuerpo consume menos calorías. Y esto conduce a una mayor tendencia a ganar peso o dificultad para perderlo.

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Síntomas para reconocer el hipotiroidismo:

  • Intolerancia al frío: los pacientes presentan dificultades en la circulación, las cuales aumentan la sensibilidad al frío.
  • Cansancio.
  • Somnolencia.
  • Aumento leve de peso.
  • Voz ronca.
  • Piel fría, pálida, seca y áspera.
  • Caída de cabello, seco y quebradizo, en ocasiones con alopecia.

6. Menopausia

Si te estás acercando a la menopausia y notas que el contorno de tu cintura va aumentando, lo más probable es que el aumento de peso sea consecuencia de los cambios hormonales que se están produciendo en tu cuerpo. Y es que, durante el transcurso de la perimenopausia, el 75 % de las mujeres suele ganar entre 4 y 10 kilos.

7. Estrés crónico

Frente a la ansiedad, el cuerpo se defiende segregando una mayor cantidad de cortisol, que es una hormona de supervivencia que, entre otras funciones, estimula la producción de glucosa y ordena a las células que almacenen la mayor cantidad de grasa posible.

El aumento de esta hormona conduce a que, a la larga, el organismo tenga una menor respuesta ante ella. Las alteraciones que sufre el metabolismo por la baja producción de hormonas tiroideas pueden originar un aumento repentino de peso, incluso si la persona tiene buenos hábitos alimenticios.

8. Dormir mal

Durante el descanso se liberan hormonas que controlan el apetito y el gasto energético. Cuando duermes el tiempo suficiente, entre 7 y 8 horas, se mantiene el equilibrio entre la grelina (hormona que genera sensación de estómago vacío) y la leptina (hormona que inhibe la sensación de hambre).

Sin embargo, según indica la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, refiere ABC, la falta de sueño provoca que aumente la concentración de grelina y que disminuya la de leptina. Asimismo, el sueño también afecta a la glucemia: si duermes mal, tu cuerpo regula peor la glucosa.

¿Cuántas horas se debe dormir para no aumentar de peso?

Tener horas de sueño adecuadas, además de evitar la sensación de cansancio al despertar, puede ayudar en el ciclo alimenticio y mantener el peso. (F)