Este mes Perú ha sido noticia por la inauguración del Puerto de Chancay, como resultado de inversión china y por el anuncio de la construcción de una base aeroespacial en el norte peruano por parte de una empresa norteamericana, líder global en la industria. Sorprende que pese a las transiciones políticas que ha sufrido Perú, la inversión extranjera siga fluyendo hacia su economía, alimentando el crecimiento, la mejora competitiva y la sofisticación de pujantes aglomerados de negocios. ¿Cuáles son las bases para que esta dinámica ocurra en Perú pese a sufrir de inestabilidad política como nuestro país? ¿Por qué invierten en nuestro vecino del sur dos empresas provenientes de dos potencias mundiales en abierta pugna comercial?

Perú goza de un marco legal estable, atractivo y predecible para el inversionista extranjero. La Constitución Política peruana está vigente desde 1993 y garantiza la igualdad de trato para la inversión nacional y extranjera, la libertad de comercio, la libre competencia y el derecho a la propiedad. Además, los decretos legislativos promulgados a inicios de los años noventa como la Ley de Promoción de la Inversión Extranjera, la Ley Marco para el Crecimiento de la Inversión Privada y el Reglamento de los Regímenes de Garantía a la Inversión Privada establecieron un régimen de estabilidad jurídica a las inversiones extranjeras y sus modificaciones solo han mejorado los atractivos para la inversión. Otorgan garantías a la libre remesa de utilidades, no discriminan el acceso al crédito interno, simplifican trámites, consolidan instituciones, viabilizan TLC, agilitan el comercio exterior, promueven alianzas público–privadas, etc.

Este contexto legal es la base sobre la cual hoy Perú cuenta con una gran diversidad de socios comerciales y operan numerosas empresas internacionales líderes en los más importantes sectores de su economía. Ellas juegan un papel clave para seguir atrayendo inversión al Perú, pues proporcionan un efecto demostrativo, crean ecosistemas de negocios, promueven la mejora continua de la competitividad empresarial, la generación de conocimiento y la transferencia de tecnología.

Por lo expuesto, luce lógica la decisión de la empresa estatal China Cosco Shipping Corporation Limited, de invertir en el puerto de Chancay y convertir a Perú en la cabeza de playa de una nueva fase del avance geopolítico chino entre los países en desarrollo. Esta tendría como meta el control de los flujos de comercio, al añadir el manejo de puertos en América Latina a la expansión sin precedentes que viene teniendo su industria naviera. Washington ya lo vio y anuncia sanciones para esos flujos de comercio. Vaya el tipo de problemas que trae el éxito, los cuales ofrezco tratar próximamente.

En suma, desde 1993 Perú ha contado con un marco legal que ha sido la base para el virtuoso proceso aquí descrito, el mismo que los líderes peruanos no han querido o no han logrado cambiar. Que esto sea ejemplo para que los nuestros logren ponerse de acuerdo, para llevarnos desde ahora y para el largo plazo por un camino concertado hacia al desarrollo sostenible. (O)